En los tiempos en los que vivimos, hemos pasado de valorar las cosas basándonos mas en la necesidad que en el simple hecho de poseerlas o disfrutarlas, pero realmente ¿hacemos el ejercicio de valorarlas objetivamente?.
Son muchas las ocasiones que, debido a mi profesión surge el sector de la vivienda como tema de discusión favorito a debatir en eventos y reuniones a las que acudo.
La vivienda ha sido nuestro cobijo y nuestra protección, donde siempre hemos educado a nuestros hijos, donde hemos cocinado nuestra comida, donde lavamos y guardamos nuestra ropa, donde descansamos, donde duermen nuestros hijos y mascotas… pero ahora tratamos un bien tan preciado y valioso con indiferencia y en algunos casos con desprecio, estos son algunos de los comentarios que he escuchado últimamente:
